En este libro se plantea una revisión profunda del concepto tradicional de paisaje en la fotografía. Frente a la visión clásica que glorifica lo sublime, lo virgen y lo natural, esta obra se sitúa en un territorio completamente distinto: el de los paisajes alterados por la intervención humana, donde lo natural y lo construido se entrelazan, se enfrentan o se confunden hasta formar una nueva realidad visual que desafía las nociones estéticas convencionales.
Partiendo del enfoque tanto visual como conceptual de las Nuevas Topografías, las imágenes que conforman este libro renuncian al ideal de belleza heredado del romanticismo o del pictorialismo fotográfico. No buscan lugares espectaculares ni emociones sublimes, sino escenarios cotidianos donde la expansión urbana, el abandono, la infraestructura y los residuos configuran una nueva cartografía visual. En estos paisajes aparecen autopistas, depósitos, fábricas o solares degradados: lugares que no aspiran a seducir al espectador, pero que se revelan como significativos cuando son convertidos en objeto de contemplación, aportando una visión crítica, serena y precisa de nuestro entorno más inmediato y actual.
La mirada del fotógrafo es objetiva y distante, pero al mismo tiempo invita a la reflexión. En lugar de emitir juicios, las imágenes plantean preguntas: ¿Es menos digno un paisaje urbano que uno natural? ¿Puede una fábrica abandonada tener la misma carga estética que un bosque? ¿Habla un edificio erosionado tanto del tiempo como una formación geológica? En esa falta de espectacularidad se encuentra precisamente su interés: mostrar qué aspecto tienen las cosas cuando se fotografían, sin filtros ni embellecimientos, como una forma de conocimiento visual del mundo que habitamos.
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